Síntomas del despertar espiritual

Síntomas del despertar espiritual

Llevaba tiempo deseando retomar la actividad del blog y, sobre todo, comenzar por este tema del despertar espiritual.

¿Alguna vez has sentido o visto las señales o síntomas del despertar espiritual? 

En muchas ocasiones, estos síntomas comienzan por removernos interioremente, empezamos a notar que nuestra fuerza está en el interior, que tenemos algo más dentro de nosotros. Observamos que no solo somos la emoción que sentimos, los pensamientos que tenemos, las actos que cometemos. Estas emociones y pensamientos no podemos verlas ni tocarlas, pero eso no quiere decir que no estén sucediendo. Que no lo veamos con nuestros ojos físicos no quiere decir que no exista pues podemos ver con los ojos del alma. 

Cuando nuestra conciencia comienza a abrirse, nuestros intereses van evolucionando en otra línea, en otra dirección. Encontramos otro sentido y significado de la vida. Muchas veces este despertar espiritual o apertura de conciencia acompaña a un deseo de querer cambiar de raíz muchos aspectos de nuestra vida. Esta es una energía inicial de ese principio de despertar. 

Con frecuencia, cuando iniciamos este despertar espiritual, comenzamos a apreciar las cosas más simples, a disfrutar de la simplicidad de la vida, de cosas que antes no dábamos importancia.

En los tiempos en los que vivimos, a veces nos cuesta disfrutar de cosas sencillas como tomarse un té en una cafetería mientras sientes el aire acariciando tus mejillas, sentir la lluvia mojando tu piel, observar las formas de las nubes agrupándose aleatoriamente en el cielo… Situaciones cotidianas del día a día que hacen que nuestro interior se expanda con la pequeñez y la simplicidad de estas cosas nos ayuda a ver que la vida es bella y está hecha de pequeños trocitos de cosas simples y comunes.

Comenzamos a disfrutar de situaciones que nos hacen felices y nos provocan plenitud que antes no habíamos reparado en ellas. 

Otro síntoma de tu despertar espiritual es ese momento en el que comienzas a sentir la atracción por libros y lecturas que antes no te habías propuesto ni leer. En ese preciso momento comienzan a llamarte la atención ciertas páginas de Internet que reflejan información con perspectivas distintas a las que tú tenías hasta ahora, o reparas en libros que ahora sí captan tu interés sobre temas  que quizás antes no iban contigo. Ahora comienzas a profundizar más sobre nuevos campos o áreas distintas a las tradicionales.

Puede que también comiences a plantearte la relatividad de la palabra “normal” pues es algo acorde a la percepción de cada uno tan subjetiva y cambiante como la actualidad que contemplamos.

Con tu despertar espiritual, poco a poco te das cuenta de que has estado llevando una máscara con los demás, fingiendo ser otra persona, tratando de agradar a otros, de complacerles para no decepcionarles. De alguna manera, te das cuenta de que llevas un  disfraz social con el que estás tratando de hacer lo correcto o lo que toca.

Ahora, con tu despertar espiritual, estás siendo más consciente de ello y aprendes a comunicarte desde tu interior. Los sentimientos más íntimos ahora solo los comunicas a personas de un ámbito mucho más selecto y restringido, ya no hablas de todo con todos sino que vas viendo cómo solo ciertas personas pueden entenderte y pueden comprenderte como realmente te sientes.

De este modo, comienzas a hacer las paces contigo mismo y cada vez vas necesitando menos ruido, menos personas a tu alrededor, menos estímulos externos. Estás viviendo en un mundo en el que la información te bombardea constantemente a través de la radio, la televisión, las redes sociales, etc. Esta información la conoces pero ahora eres consciente de que eres tú quien tiene el poder para filtrar toda esa información que llega constantemente del exterior y discernir qué parte de dicha información te resuena dentro.

Al filtrar todo lo que llega del exterior limitas  cómo éste puede influenciarte y cambiar por completo tus estados de ánimo. Eres más consciente, estás más abierto a recibir lo que de verdad resuena contigo porque está en tu misma frecuencia vibratoria. 

Otro de los síntomas más comunes del despertar espiritual es que se siente una conexión muy fuerte con la naturaleza y con los animales,  con los niños, con las personas más débiles o más necesitadlas.

Comienzas a entender cómo todo está conectado con el Todo, los animales, las plantas, la naturaleza en sí, todo forma parte del cosmos. Te invade  una sensación de unidad con todo lo que te rodea: formas parte de ese todo y ese todo forma parte de ti. 

Cómo parte  de estos síntomas de despertar espiritual,  comienzas a ver las cosas de otra manera y les das otro sentido: ves números que se repiten, series 111, 222, 333…fechas, figuras geométricas, plumas, formas de las nubes, mensajes hermosos de amor o agradecimiento … 

Empiezas a darte cuenta de las señales de tu alrededor, de que algo está cambiando tu vibración, algo está empezando a abrir tu conciencia.

Cuando sucede este despertar espiritual vas tomando consideración de todo lo que comes y de lo que bebes, comienzas a cuidarte más.

Esta subida de vibración se acompaña de una subida de autoestima por lo que te resuena el mensaje de comenzar a cuidar del cuerpo, de la alimentación porque lo que comes, lo que tomas del exterior pasa a formar parte de tu interior.

Entiendes que nuestro cuerpo es un templo sagrado, un vehículo de luz con el podremos viajar y a través del cual adquiriremos experiencias necesarias para nuestra evolución. 

Comprendo que debo de cuidar todo lo que introduzco en interior, tanto la comida y la bebida como los pensamientos, sentimientos o los estímulos externos. Todo lo que del exterior pasa a mi interior, me transforma, me influencia. 

Poco a poco comienzas a sentirte responsable de tus decisiones, de tus acciones y te das cuenta de que tienes tu destino entre tus manos. Tienes tu libre elección, tu libre albedrío de poder decidir hacia donde deseas enfocarte, por donde quieres ir o el rumbo a tomar. 

Empiezas a ser más consciente de tus acciones,  a ver que todo tiene una repercusión pues todo lo que sembramos después lo cosechamos, toda acción tiene una reacción, todo guarda relación porque todo sale desde nuestro interior, todo está vinculado a nosotros y nada es externo o ajeno.

Todo lo que sucede en el exterior es un reflejo de nuestro interior.

Comenzamos a ver también que el pasado y el futuro ya no controlan nuestra vida. Soltamos lastre, nos liberamos de cargas pesadas y nos enfocamos en el aquí y ahora, en el presente porque es lo único que podemos experimentar. Vivir el presente sin dejar que el pasado y el futuro dominen tus acciones es la solución para poder construir un presente porque construyendo tu presente dominas tu futuro. En este proceso de toma de conciencia y despertar espiritual, puede que repares en cosas que antes pasaban desapercibidas para ti. Quizás ya no tengas  interés en las cosas superficiales, en la competitividad, el querer ganar, el tratar de ser el número uno, quieres estar siempre guapo o en forma.

Ahora, con tu despertar de la conciencia, tienes una actitud mucho más amorosa y estás más en armonía con los demás y con la naturaleza.

Tal vez ahora pases más tiempo a solas, en silencio y disfrutes de estas pequeñas cosas que mencionamos anteriormente: estar en soledad, pasear, observar la naturaleza, escuchar a nuestro corazón…

Comienzas a ser más compasivo, a recordar que eres luz y que estás en el mundo para alumbrar a los demás, no para deslumbrarlos.

Todos, sin excepción, estamos aquí todos para formar una red totalmente interconectada.

Iluminar tu camino y el de los demás puede dar sentido a tu existencia y puede conseguir ese sentimiento de plenitud en tu interior.

¿Has sentido alguno de estos síntomas recientemente? ¡Fenomenal! Estás despertando de un letargo que ya duró mucho tiempo y que te llevó a limitar y frenar tu existencia. 

Ahora enfócate en tu nuevo yo. 

Ya está hecho. 

Ya está conseguido. 

Gracias, Universo.

Bienvenid@ a tu mejor versión.