Me pesa mi pasado

Hace apenas unos días, mientras ayudaba a mi hijo de 6 años a estudiar un examen de ciencias sociales, me di cuenta de una lección extra, pendiente e importante, que debía de  enseñarle.

Mi pequeño estudiaba el tiempo: pasado, presente y futuro, y con sus palabras me explicaba que el pasado es lo que ya ha pasado (ocurrido).

El presente es lo que vivimos hoy y el futuro lo que pasará mañana.

Con estas definiciones, que se aprenden a tan corta edad, vivirá el resto de su vida, de una manera más o menos feliz, en función de a qué se le enseñe a darle importancia.

Es mucho más fácil educar a niños que reparar a adultos, y de esto no sólo se beneficia la propia persona, por el sufrimiento que se evita, sino que también la sociedad entera.

Con todo esto en mi cabeza decidí escribir este post, en esta ocasión para los adultos:

¿Qué es lo que más me ha marcado de mi pasado?

¿Soy la misma persona que hace unos años,meses o días?

¿Por qué no avanzo en mi vida y sigo atascada en ciertas situaciones familiares, laborales, sentimentales?

¿Qué significa el pasado para mi?

El pasado, como bien decía mi gran maestro de 6 años, ya no está.

¿Cómo puede seguir mandando (pesando) sobre nuestra vida algo que ya no está o que sólo existe en nuestra cabeza?

Algo que ya no está, o que ya ha sucedido y que sólo está en nuestros pensamientos no puede ser qué o quién dirija nuestras vidas.

El pasado estuvo para enseñarnos una parte de nosotros mismos que desconocíamos.

El pasado vino a presentarnos a personas, que ya no están, para mostrarnos el amor de uno modo distinto a cómo lo vemos entendemos hoy.

El pasado pasó por un motivo que a veces no comprendemos hasta que llega el futuro.

El pasado forma parte de nosotros para siempre, de forma subjetiva existe en nuestros pensamientos diarios y depende de nosotros que encuentre la fuerza suficiente como para manifestarse en la ocasión que quiera.

El pasado nos presentó a una versión distinta de nuestra persona y nos dio la armas y los escenarios para cambiarla y mejorarla.

El pasado dejó sentimientos de dolor, de alegría, de tristeza, de pasión, de diversión …

El pasado educó a nuestros abuelos y nuestros padres para una sociedad que no existe.

El pasado es una parte nuestra, y lo será siempre, del mismo modo que nuestros brazos o nuestras piernas formar parte de nosotros, el pasado siempre estará, pero debemos de encontrar una forma de soltarlo para no vivir en él.

Vivir el presente con situaciones que sucedieron atrás no nos permite avanzar ni vivir nuestro tiempo actual. Una pelea, malentendidos, remordimientos por errores cometidos, vergüenza, rencor …. todo esto lo acumulamos en nuestra espalda y con los años nos empieza a pesar.

Vivimos el presente arrastrando un sobrepeso llamado pasado, en lugar de aceptarlo, de entender para qué vino y soltarlo.

Siempre habrá personas que echemos de menos, amistades que desaparecieron, familiares que siguieron otro camino, trabajos que se esfumaron, dinero que gastó … etc

El pasado viene a decirnos que, con lo que nos quitó, aún así, debemos aprender a vivir sin ello, a soltarlo, a liberarlo y a aprender a vivir en el presente de una manera distinta a cómo lo hacíamos en el pasado.

¿Cuánto tiempo más es necesario cargar con esa envidia o ese rencor que le tienes a tu hermana? ¿Cuánto más necesitas para ver qué tu situación presente basada en el pasado no se sostiene porque ya sólo existe en tu cabeza?

¿Necesitas seguir sufriendo por un amor que ya no volverá porque vive en otro tiempo?

¿Vale la pena defender viejas ideas del pasado a costa de perderse lo que te trae el presente o lo que te pueda traer el futuro?

¿Es preciso vivir de este modo que vivimos o existe otra manera de hacerlo?

Lo más pesado de mi pasado es todo aquello que no permite avanzar, todo lo que no me permite ver otros horizontes, otras metas y me obliga a quedarme en lo que ya sucedió.

Lo más pesado de mi pasado es forzarme a ser otra persona que ya no soy.

¿De verdad necesitas seguir llevando todo el peso de la culpa, de la rabia, de la pérdida, del error?

¿No sería más fácil aceptarlo, perdonarlo y liberarlo ?

Nosotros decidimos cómo nos afecta e influye nuestra pasado y a partir de ahí vivimos en presente.

Tenemos que darnos cuenta de que tenemos el poder y la capacidad de liberarnos de ello:

  • En un primer momento sirve con la simple toma de conciencia sobre esto.
  • En segundo lugar, con el cambio de pensamiento voluntario.

Para que todo fluya y nada influya, permítete liberarte de tu pasado. No lo demores más. Hoy, y no mañana, es el mejor día para hacerlo. ¡Suelta tu pasado!

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