Cerrando ciclos y empezando de cero

En el momento en que una situación se acaba, un trabajo se termina, una pareja pone fin a su relación… algo se nos está moviendo, algo tenemos que cambiar, algo en lo que quizás llevábamos tiempo atascados.

Sólo  de esta manera encontramos el aliciente necesario para salir de la zona de confort y movernos por otros escenarios.

En ocasiones nos puede la culpa, el resentimiento, la melancolía, el recuerdo, etc y es en ese momento en el que todo nos empieza a pesar en exceso.

Mirar las situaciones con otra perspectiva pueden ayudar a integrar mejor en nuestro pensamiento  estos cambios.

Así, en lugar de preguntarnos por qué me pasa a mi esto, deberíamos de preguntarnos para qué nos están ocurriendo estas situaciones.

De cualquier modo, cuando ya estamos decididos a pasar página y cambiar lo que no nos gusta de nuestra vida es recomendable hacer un cierre de ciclos.

Pero esto del cierre de ciclos, ¿qué es exactamente?

Es un acto de conciencia, en el que decides liberarte mentalmente de lo que te ata a las personas y situaciones que ya no están en este momento de tu vida, por el motivo que sea.

No podemos empezar una nueva relación de pareja si aún no hemos cerrado ciclo con la anterior. Entendiendo cerrar ciclo aquí como superar la ruptura, desapegarnos de la emoción generada y entender para qué llegó a nuestra vida esa pareja.

Sobre todo es un acto que hay que hacer con humildad y que nos permitirá avanzar en nuestra vida.

En el este post concretaremos un cierre de ciclo con una ex- pareja, aunque bien es cierto que podemos aplicarlo a otras situaciones de forma similar.

Una vez tomada la decisión en firme de cerrar este capítulo y escribir uno nuevo nos disponemos a cerrar ciclo.

Para ello buscamos un lugar cómodo, relajado y nos situaremos en una posición meditativa.

Llamaremos mentalmente por su nombre a la persona con la que queremos cerrar el ciclo y le diremos que nos responsabilizamos del 50% de lo que ha ido bien en la relación.

Si este porcentaje no nos satisface porque pensamos que la relación ha ido bien sólo gracias a nosotros, recordemos que esto es un acto que se hace con HUMILDAD.

Si sientes que tú has aportado más, entonces le has quitado a la otra persona su capacidad de poner su 50%, y de ahí viene uno de los principales desequilibrios: en una relación de 2, sólo estamos preparados para asumir la mitad, no más.

También no responsabilizamos del 50% de lo que ha ido mal. De nuevo, si este porcentaje no nos cuadra por exceso o defecto entonces hay un exceso de culpa, de manipulación o de dependencia del otro.

Si no respetamos estos porcentajes, el resultado es una relación rota y por ello nos encontraremos cerrando ciclo de nuevo.

Los dos miembros de la pareja necesitan de esa relación para desarrollarse y crecer. Si asumimos más parte de la que nos toca por carencias afectivas que podamos arrastrar, la relación ya empezará coja. Del mismo modo que si permitimos que el otro lo haga todo, a parte de perder el interés en la relación, no podremos descubrir cómo es la pareja en realidad porque no habremos podido hacer ni el esfuerzo de ello.

Llegados a este punto, con los cantidades bien repartidos, en cuanto a lo que ha ido bien y lo que no, debemos perdonarnos y perdonar a la pareja por no haberlo sabido hacer mejor en ese momento.

¿Acaso no es es así? Vuestro nivel de conciencia del pasado no era el de ahora.

No podemos echarnos la culpa de algo que no hicimos bien en el pasado si tampoco lo sabíamos hacer mejor. 

Si lo supiéramos hacer mejor, en ese caso lo haríamos de ese modo y no de otro.

Perdonamos al otro y nos perdonamos a nosotros mismos.

Cada uno tenemos una velocidad de aprendizaje y no podemos obligar al otro a que corra más si no está preparado.

A continuación, honramos y agradecemos el tiempo compartido, los acontecimientos vividos y los sentimientos descubiertos pues nos han ayudado a conocernos más y mejor a nosotros mismos, porque ahora mismo tras la ruptura, tendremos más claro que tipo de relación buscamos o si por el contrario preferimos seguir descubriéndonos a nosotros mismos por nuestra cuenta.

Para finalizar, bendecimos al otro y le deseamos que siga su camino evolucionando con sus planes, acordes por supuesto a su nivel de conciencia, agradecemos el aprendizaje adquirido.

A pesar de que en un primer momento se puede valorar una relación como negativa, con el tiempo se integrará lo aprendido y se tendrá una perspectiva distinta, más constructiva, sobre lo vivido.

Este cierre se puede aplicar no sólo en relaciones de pareja sino en situaciones en las que la relación con algún familiar no sea la adecuada, compañeros de trabajo con los que hayamos tenido malentendidos, personas cercanas fallecidas… cualquier historia que tenga alguno de estos porcentajes desajustados.

Cerrar ciclos con algo o alguien nos libera, nos sana y a la vez nos permite seguir evolucionando sin cargas del pasado.

Te invito a probar este cierre de ciclo y a qué me comentes a través de este post cuáles han sido tus sensaciones.

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